La vida humana representa, la mayor parte de las veces, una ecuación entre el pasado y el futuro.
La vida y el espíritu son dos grandes poderes o necesidades entre los que el Ser Humano es puesto.
Las mujeres no simpatizan entre sí por los mismos motivos que agradan a los hombres.
Los grandes perseguidores se reclutan entre los mártires a quienes no les han cortado la cabeza.