La casa esta donde el corazón.
La ciencia genuina, hasta donde alcanza su verdadera doctrina, carece de profundidad. La profundidad es cosa de la sabiduría.
La civilización es la victoria de la persuasión sobre la fuerza.
La crítica es la fuerza del imponente.
La crueldad es la fuerza de los cobardes.
La curiosidad intelectual es la negación de todos los dogmas y la fuerza motriz del libre examen.
La dicha está donde la encuentras, muy rara vez donde la buscas.
La dignidad comienza donde la jactancia acaba.
La espina saldrá por donde entró.
La familia es base de la sociedad y el lugar donde las personas aprenden por vez primera los valores que les guían durante toda su vida.
La fe comienza donde termina el orgullo.
La fe es la fuerza de la vida. Si el hombre vive, es porque cree en alguna cosa.
La felicidad está precisamente donde no cuidamos de buscarla.
La felicidad no mira de dónde nace, sino adónde puede llegar.
La fuerza de la necesidad es irresistible.
La fuerza de las mujeres depende de que la psicología no puede explicarla. Los hombres pueden ser analizados; las mujeres sólo pueden ser amadas.
La fuerza del carácter con frecuencia no es más que debilidad de sentimientos.
La fuerza es confianza por naturaleza. No existe un signo más patente de debilidad que desconfiar instintivamente de todo y de todos.
La fuerza es el derecho de las bestias.
La fuerza hidráulica más poderosa del universo, es la lágrima de una mujer.
La fuerza más fuerte de todas es un corazón inocente.
La fuerza no puede jamás persuadir a los hombres; sólo logra hacerlos hipócritas.
La fuerza no viene de la capacidad corporal, sino de una voluntad férrea.
La fuerza y la flaqueza del ánimo tienen nombres engañosos; en realidad no son más que la buena o mala disposición de los órganos del cuerpo.
La genialidad es la capacidad para ver diez cosas donde el hombre ordinario sólo ve una.