Donde fuerza no hay, derecho se pierde.
Donde reina la justicia está de mas la fuerza.
En donde la fuerza sobra, hasta la razón estorba.
La fuerza y la mente son opuestas. La moralidad termina donde empieza la pistola.
No hay razón donde hay fuerza.
¿ Donde esta la belleza? Allí donde uno tiene que querer con toda la fuerza de voluntad; allí donde uno quiere amar y perecer, para que tal imagen deje de ser nada más que imagen. Amar y perecer; desde todas las eternidades lo uno esta ligado a lo otro.
Donde reina el amor, sobran las leyes.
. . . El mundo es un templo hermoso, donde caben en paz los hombres todos de la tierra, porque todos han querido conocer la verdad, y han escrito en sus libros que es útil ser bueno, y han padecido y peleado por ser libres, libres en su tierra, libres en el pensamiento.
. . . Es hora ya de que las fuerzas de construcción venzan en la colosal batalla humana a las fuerzas de la destrucción. La guerra, que era antes el primero de los recursos, es ya hoy el último de ellos: mañana será un crimen.
A donde el corazón se inclina, el pie camina.
A donde entra mucho vino todos los vicios hacen camino.
A donde irá el buey que no are, sino al matadero?.
A dónde irán los besos que guardamos, que no damos.
A dónde podrá ir el que hasta aquí llegó, si más allá sólo fueron los muertos.
A fuerza de construir bien, se llega a buen arquitecto.
A fuerza de hablar de amor, uno llega a enamorarse. Nada tan fácil. Esta es la pasión más natural del hombre.
A fuerza de villano, hierro en mano.
A la fuerza no es cariño.
A partir de ahora, la verdadera fuerza de la República francesa ha de consistir en no admitir que exista una sola idea nueva que no le pertenezca.
A veces mi corazón va donde mi voz no llega.
Ahí donde Dios tiene un templo, el demonio levanta una capilla.
Ahí donde el alma absorta se ciñe uno a uno yacemos juntos.
Ahora que nos amamos...fuego somos donde mariposas se suicidan.
Allá donde esté, en un paraíso maravilloso, sólo le faltará una cosa. . . Tú.
Allá donde la moral y la religión son reducidas al ámbito exclusivamente privado, faltan las fuerzas que puedan formar una comunidad y mantenerla unida.