Privar a un niño de su derecho a la educación es amputarlo de esa primera comunidad donde los pueblos van madurando sus utopías.
Propongamos sin miedo una gran asamblea donde allí se proclame que la gente se ame contra viento y marea, desterrar la codicia, tirar la injusticia desde una azotea y colgar un letrero que diga te quiero y todos lo vean.
Psiquiatría: El único negocio donde el cliente nunca tiene la razón.
Puede que no haya llegado donde intentaba ir, pero creo que he terminado donde necesitaba estar.
Puede ser que la religión esté muerta. Si es así, mejor intentemos descubrir otras fuentes de fuerza moral, antes de que sea demasiado tarde.
Que es mi barco mi tesoro, que es mi dios la libertad, mi ley, la fuerza y el viento, mi única patria, la mar.
Que ni una palabra ni una mirada obscena manchen la casa en donde haya un niño.
Quien grandes cosas busca, por fuerza ha de hallar alguna.
Quien no ha afrontado la adversidad no conoce su propia fuerza.
Quien tiene la voluntad tiene la fuerza.
Quien vive como yo no muere: se acaba, se marchita, se desvegeta. El sitio donde estuvo sigue sin él estar allí, la calle por donde caminaba sigue sin que él sea visto en ella, la casa que habitaba es habitada por no él.
Quiero compartir con ustedes el secreto que me ha llevado a alcanzar todas mis metas: mi fuerza reside únicamente en mi tenacidad.
Realmente no estoy tan solo, ¿quién te dijo que te fuiste?, si uno no está donde el cuerpo, sino donde más lo extrañan. Y a ti se te extraña tanto.
Retoma fuerza en la manga la luciérnaga que huye.
Roguemos fuerza a nuestra misma desesperación.
Se puede admitir la fuerza bruta, pero la razón bruta es insoportable.
Se tiende a poner palabras allí donde faltan las ideas.
Se viaja no para buscar el destino sino para huir de donde se parte.
Según de donde se mira, al uno le ves el lomo pues y al otro la barriga.
Seis honrados servidores me enseñaron cuanto sé; sus nombres son cómo, cuándo, dónde, qué, quién y por qué.
Si ha hecho castillos en el aire, no ha perdido el tiempo; allí es donde deben estar. Ahora, póngales cimientos.
Si has construido un castillo en el aire, no has perdido el tiempo, es allí donde debería estar. Ahora debes construir los cimientos debajo de él.
Si la personalidad humana no adquiere toda su fuerza, toda su potencia, entre las cuales lo lúdico y lo erótico son pulsiones fundamentales, ninguna revolución va a cumplir su camino.
Si no sabes donde vas, acabarás en otra parte.
Si quieres darme la muerte tira donde más te agrade, pero no en el corazón porque allí llevo tu imagen.