Amo tu boca, floración de otoño, que mece en mi jardín de primavera su veleidosa tentación de llama.
Ese beso que a tiempo me pediste temblando esta noche en mis labios es granada en sazón.
Torciendo mi camino avanzo al horizonte de platino, desnuda hasta del propio pensamiento.
Combatirse a sí mismo es la guerra más difícil; vencerse a sí mismo es la victoria más bella.