El arte en vez de declinar, debe conquistar la esfera de la tecnología.
El verdadero progreso es el que pone la tecnología al alcance de todos.
La tecnología es increíblemente importante para que los edificios sean de hoy y no un reflejo del pasado.
La tecnología no nos ahorra tiempo, pero si lo reparte de otra manera.
La vida no es una tecnología, ni una ciencia. La vida es un arte, has de sentirla. Es como el caminar por una cuerda floja.
Los próximos cien años serán un período de transición entre la actual tecnología del metal y el silicio y la tecnología del mañana de enzimas y neuronas.
Vivimos en una sociedad profundamente dependiente de la ciencia y la tecnología y en la que nadie sabe nada de estos temas. Ello constituye una fórmula segura para el desastre.
¿Por qué esta magnifica tecnología científica, que ahorra trabajo y nos hace la vida más fácil nos aporta tan poca felicidad? La respuesta es esta, simplemente: porque aún no hemos aprendido a usarla con tino.