El hombre sordo a la voz de la poesía es un bárbaro.
El mejor matrimonio sería aquel que reuniese a una mujer ciega con un marido sordo.
El señor escucha las preces de los que piden para olvidar el odio. Pero está sordo para los que quieren huir del amor.
No hay peor sordo que el que no puede oír; pero hay otro peor, aquél que por una oreja le entra y por otra se le va.
No hay peor sordo que el que no quiere oír.
Reprochas al sordo que no te escucha. ¡Grítale más fuerte!.