La preocupación da a menudo una gran sombra a algo pequeño.
La sombra no existe; lo que tu llamas sombra es la luz que no ves.
Mantén tu cara hacia el sol y no podrás ver una sombra.
Mantén tu cara hacia la luz del sol y no podrás ver la sombra.
Mi amor por ti es mucho más que amor, es algo que se amasa día a día, es proyectar tu sombra junto a mí, hacer con ellas una sola vida.
Mi sombra es tu silueta.
Nada crece bien a la sombra de un gran árbol.
No desprecies a nadie; un átomo hace sombra.
No necesito amigos que cambien cuando yo cambio y asientan cuando yo asiento. Mi sombra lo hace mucho mejor.
Nos separamos y ahora me quedo solo a la sombra del árbol.
Nuestras buenas y nuestras malas acciones nos siguen casi como una sombra.
Perder nuestro nombre es como perder nuestra sombra; ser sólo nuestro nombre es reducirnos a ser sombra.
Pero el dos no ha sido nunca un número porque es una angustia y su sombra.
Que ganas de huir, de no verte ni la sombra
Quien a buen árbol se arrima, buena sombra le cobija.
Si me quieres, quiéreme entera, no por zonas de luz o sombra... si me quieres, quiéreme negra y blanca. Y gris, y verde, y rubia, quiéreme día, quiéreme noche...¡Y madrugada en la ventana abierta!.
Sobre este muro frío me han dejado con la sombra ceñida a la garganta, donde oprime sus brotes de tormenta un canto vivo hasta quebrarse en ascuas.
Solo está el hombre, con su sueño, su sombra y su deseo.
Suave brisa. La sombra de la glicina apenas tiembla.
Todo el que intenta salvar a otra persona con la mentira de un amor sin límite arroja una sombra al rostro de Dios.
Todos esperan, convocados por un silencio de campanas; todos esperan, sombra a sombra, que por sus ojos hable el alba.
Tú no ves lo que eres, sino su sombra.
Tus bellas formas cantan himnos contra la sombra y el olvido; tus formas, para quienes la luna resplandece, cada noche se entregan como la vez primera: temblorosas, sí, pero voluntarias.
Un deseo profundo vive en mí: ser un día el rostro de una sombra sin imagen alguna, y sin historia. Ser solamente el eco de un canto apenas acorde que señala a sus hermanos. La libertad del espíritu.
Una noche de primavera. En la sombra del templo un misterioso hombre suplicando.