El amor... esa estrella de una sombra infinita aunque muera cien veces... cien veces resucita
Cuando el claro día llama a mis cristales, desvelado me encuentra en la sombra trazando tu imagen.
Cuando veas un gigante, examina antes la posición del sol; no vaya a ser la sombra de un pigmeo.
Jugar la vida gozando en perderla, si a las cartas les dieran su sombra tus pestañas negras.