Si quieres gozar de una buena reputación preocúpate en ser lo que aparentas ser.
Si yo me hubiera dedicado a la política. ¡oh atenienses!, hubiera perecido hace mucho tiempo y no hubiese hecho ningún bien ni a vosotros ni a mí mismo.
Sólo Dios es el verdadero sabio.
Sólo el conocimiento que llega desde dentro es el verdadero conocimiento.
Sólo hay un bien: el conocimiento. Sólo hay un mal: la ignorancia.
Temed el amor de la mujer más que el odio del hombre.
Un hombre desenfrenado no puede inspirar afecto; es insociable y cierra la puerta a la amistad.
Yo sólo sé que no sé nada.
Yo soy un ciudadano, no de Atenas o Grecia, sino del mundo.
¿No te parece, que es una vergüenza para el hombre, que le suceda lo que a los más irracionales de los animales?
¿Quién capitulará más pronto: el que necesita las cosas difíciles o quien se sirve de lo que buenamente pueda hallar?
Decía Sócrates que los dioses eran los mejores y más bienaventurados entre todas las cosas y que el hombre que a la semejanza de ellos se comportaba en el vivir, cuanto más era semejante, más bienaventurado y mejor era. Si como dijo dioses dijera Dios, no habría más que decir.
En primer lugar acabemos con sócrates, porque ya estoy harto de este invento de que no saber nada es un signo de sabiduría.
La muerte de Sócrates y la crucifixión de Cristo forman parte de los grandes rasgos de carácter de la humanidad.
Si Sócrates levantara la cabeza y viera filósofos que se niegan a opinar del terrorismo, de la clonación... se volvería a morir.