No ves el río de llanto porque le falta una lágrima tuya.
Nuestra patria es una, empieza en el río grande, y va a parar en los montes fangosos de la patagonia.
Por el río en invierno Flotan a la deriva Las ofrendas florales del Buda.
Porque tú eres la espuma de ese río que nace en tus llanuras de verano y muere en mis crepúsculos de frío.
Puente de dos columnas, y yo río. Tú, río derrumbado, y yo su puente abrazando, cercando su corriente de luz, de amor, de sangre en desvarío.
Ser río que corre, ser nube que pasa, sin dejar recuerdos ni rastro ninguno, es triste, y más triste para el que se siente nube en lo elevado, río en lo profundo.
También mi sangre bulle y río por los ojos que han conocido el brote de las lágrimas. Creo que el mundo es bello, que la poesía es como el pan, de todos.
Te levantarás como una ola tempestuosa en el río de mis versos, y no lavaré de mis manos las huellas de tu perfume.
Tu olvido, me río de tu olvido, nadie olvida así, un cariño sentido.
Un loco echa una piedra a un río y cien listos no la puedan recuperar.
Una extremidad Apoyado sobre la montaña el río celeste.
Y si el río de mi amor se precipita por fragoso terreno, no importa, no hay río que no se abra paso tarde o temprano hacia el mar.
¡Luciérnagas!. En el río las tinieblas pasan.
¡Tú, tú, tú, mi incesante primavera profunda mi río de verdor agudo y aventura!.
¿estamos en el mundo? ¿este río es el río o es una cinta de sueño que se va hacia la muerte?.