El placer de leer es doble cuando se vive con otra persona con la que compartir los libros.
El placer de leer todo se duplica cuando uno vive con alguien que comparte los mismos libros.
El sufrimiento más intolerable es el que produce la prolongación del placer más intenso.
Juzgamos las acciones humanas no por lo que son, sino por el disgusto o el placer que lo causan.