El lector puede ser considerado el personaje principal de la novela, en igualdad con el autor; sin él, no se hace nada.
El segundo plano tiene que sumarse a la composición y ayudar a comprender al personaje. Hacer sólo el retrato de alguien famoso no significa nada.
En todo encuentro erótico hay un personaje invisible y siempre activo: la imaginación.
Intenta comprender, no eres un personaje de tragedia.
Los actores no nos metemos en la piel del personaje, sino que metemos el personaje en nosotros.