Hay que guardarse bien de un agua silenciosa, de un perro silencioso y de un enemigo silencioso.
Hay tres amigos fieles; una esposa anciana, un perro viejo y dinero contante y sonante.
Medite al atardecer, mirando las estrellas y acariciando a su perro, es un remedio infalible.
Para hacer ejercicio, pasee con alguien que le acompañe de buen grado, preferentemente un perro.