El consejo dado a un necio es como perlas arrojadas al muladar.
En noches breves la aterciopelada oruga detiene las perlas del rocío.
La corta noche; sobre la peluda oruga, perlas de rocío.
Los campeones de las finanzas son como las perlas de un collar: cuando una de ellas cae, las otras le siguen.
Los defectos, como las pajas, sobrenadan en la superficie; el que quiere encontrar perlas, debe sumergirse.
Ni la humildad de los pescadores ni el cinismo de los mercaderes empañaran la pureza de las perlas.
Saltamontes no aplastes las perlas en el blanco rocío.
Vida sana deseo mas que oro, y buen ánimo mas que perlas.