La guerra es un método de desatar con los dientes un nudo político que no se puede deshacer con la lengua.
La guerra no es simplemente un acto político, sino un verdadero instrumento político, una continuación de las relaciones políticas, una gestión de las mismas con otros medios.
La vocación del político de carrera es hacer de cada solución un problema.
Los amigos son para las ocasiones, salvo en determinados círculos político-económicos, en los que las ocasiones son para los amigos.
Mi ideal político es el democrático. Cada uno debe ser respetado como persona y nadie debe ser divinizado.
Nada va bien en un sistema político en que las palabras contradicen a los hechos.
Si el partido principal, sea el pueblo, el ejército o la nobleza, que os parece más útil y más conveniente para la conservación de vuestra dignidad está corrompido, debéis seguirle el humor y disculparlo. En tal caso, la honradez y la virtud son perniciosas.
Tras cualquier acción de un político se puede encontrar algo dicho por un intelectual quince años atrás.
Un culto es una religión sin poder político.
Un intelectual, para mí, es esto: alguien fiel a un conjunto político y social, pero que no deja de cuestionario.
Un partido es la locura de muchos en beneficio de unos pocos.
Un traidor es un hombre que dejó su partido para inscribirse en otro. Un convertido es un traidor que abandonó su partido para inscribirse en el nuestro.
Uno, si quiere, olvida todo, puede tomar partido por apariencias, por sonidos quebrándose en jardines, por la cuesta que pastoresvmutilados arrastran con la sangre, o el césped cuando la piel brilla al descubierto en busca de reflejos verdaderos que respondan.
¿No se adhiere usted a ningún partido?. No, quiero seguir pudiendo despreciar a todos los sinvergüenzas, y especialmente a los de ideas parecidas a las mías.