...Para mí, era el pan, era la nieve; ya la nieve no es blanca, el pan no sabe a nada.
A mi perro pimperl dele usted una porción de tabaco español, un buen pan y tres besitos.
El entusiasmo es el pan diario de la juventud.
El escepticismo, el vino diario de la vejez.
El pan más sabroso y las comodidades más gratas son las que se ganan con el propio sudor.
Hay un hambre que es tan grande como la del pan y es la de la injusticia, la de la incomprensión.