La reina del mundo es la fuerza y no la opinión; pero es la opinión quien usa de la fuerza.
Los que aprueban una opinión, la llaman opinión; pero los que la desaprueban la llaman herejía.
Nada me inspira más veneración y asombro que un anciano que sabe cambiar de opinión.
No hace falta defender siempre la misma opinión porque nadie puede impedir volverse más sabio.