No hay hombre de nación alguna que, habiendo tomado a la naturaleza por guía, no pueda llegar a la verdad.
Se puede aplastar una nación religiosa, pero no dividirla.
Se puede juzgar a un hombre por su nación, pero no a una nación por un hombre.
Si hubiera una nación de dioses, éstos se gobernarían democráticamente; pero un gobierno tan perfecto no es adecuado para los hombres.
Todos los sectores sociales deben estar unidos verticalmente por el destino común de la Nación (...) Se hace imposible pensar la política social sin una política nacional.
Un buen periódico es una nación hablándose a sí misma.
Una nación permanece fuerte mientras se preocupa de sus problemas reales, y comienza su decadencia cuando puede ocuparse de los detalles accesorios.
Una nación que gasta más dinero en armamento militar que en programas sociales se acerca a la muerte espiritual.
Una nación que quiere agradar a todos, puede ser despreciada por todos.
Una nación sin elecciones libres es una nación sin voz, sin ojos y sin brazos.