Como suele decirse, persigue al mentiroso hasta el umbral de su mentira.
El mentiroso siempre es pródigo en juramentos.
El mentiroso tiene dos males: que ni cree ni es creído.
El objetivo del mentiroso es sencillamente encantar, deleitar, proporcionar placer. Él es la mismísima base de la sociedad civilizada.
En boca del mentiroso, lo cierto se hace dudoso.
La gran diferencia entre un gato y un mentiroso es que el gato tiene apenas nueve vidas.
La única cosa peor que un mentiroso es un mentiroso hipócrita.
Lo mejor es decir siempre la verdad, a no ser que seas un estupendo mentiroso.
Más rápido se coge al mentiroso que al cojo.
Quien dice que ama a Dios, a quien no ve, y no ama a sus hermanos, a quienes ve, ese es un mentiroso.