Todos los ríos van al mar, pero el mar no se desborda.
Tu ausencia me rodea como la cuerda a la garganta, el mar al que se hunde.
Un lago en una isla eso es tu amor por mí, y mi amor te rodea como un inmenso mar de silencios azules; pero tienen también tus grandezas ocultas.
Un libro tiene que ser el hacha que rompa nuestra mar congelada.
Una palabra nos encierra. El viento pule en ella. El fuego. El mar también.
Vivimos en el fondo de un mar de aire.
Y con el rosa de Romeo y Julieta iré a Santiago. Mar de papel y plata de monedas iré a Santiago. ¡Oh Cuba! ¡Oh ritmo de semillas secas!.
Yo vivo enamorado de luz, de mar y cielo.
¡Todo el mar no bastó para dejar sin huella el breve trigo que dejó tu beso!.