Las religiones, como las luciérnagas, necesitan de oscuridad para brillar.
Agitando la jaula de luciérnagas la puse ardiendo ellas estuvieron a oscuras.
Bajo el mosquitero Ella duerme Rodeada de luciérnagas.
El agua se cristaliza las luciérnagas se apagan Nada existe.
El tiempo nos ha vaciado de fulgor. Pero la oscuridad sigue poblada de luciérnagas.
Las luciérnagas temen su reflejo en el agua.
No pises este lugar: ¡Ayer tarde había por aquí luciérnagas!.
Soy la mujer que piensa. Algún día mis ojos encenderán luciérnagas.
¡Luciérnagas!. En el río las tinieblas pasan.