Cuando la vida te presente razones para llorar, demuéstrale que tienes mil y una razones para reír.
Déjame que llore como aquel que sufre en vida la tortura de llorar su propia muerte.
El pueblo se inquieta al ver llorar, como si un sollozo fuera más grave que una hemorragia.
Luz... cuando mis lágrimas te alcancen la función de mis ojos ya no será llorar, sino ver.
Quien suele llorar profusamente,también es capaz de reír con intensidad al instante siguiente.