La radio marca los minutos de la vida; es diario, las horas, el libro; los días.
Más de un libro hubiera sido mucho más claro si no hubiera querido ser tan enteramente claro.
Me gusta tocar un libro, respirarlo, sentirlo, llevarlo... ¡es algo que una computadora no ofrece!.
No podemos arrancar una página del libro de nuestra vida, pero podemos tirar todo el libro al fuego.
Si no podéis disfrutar leyendo un libro repetidas veces, de nada sirve leerlo ni una sola vez.
Tal es el sino de todo libro que se presta: con frecuencia se pierde, siempre se estropea.