Cada uno juzga bien aquello que conoce, y de eso es buen juez.
Cuatro características corresponden al juez: escuchar cortésmente, responder sabiamente, ponderar prudentemente y decidir imparcialmente.
El amor o el odio hacen que el juez no conozca la verdad.
El árbitro considera la equidad, el juez la ley.
El buen juez no ha de torcer las leyes a su condición, sino torcer su condición conforme a las leyes.
El juez perverso, condena a la paloma y libra al cuervo.
El que es buen juez, por su casa empieza.
El que seduce a un juez con el prestigio de su elocuencia, es más culpable que el que le corrompe con dinero.
En el sacerdote, como en el alienista, siempre hay algo de juez de instrucción.
En lo que parecemos, todos tenemos un juez; en lo que somos, nadie nos juzga.
Fui casado por un juez. Pero mejor debería haber pedido un jurado.
Hacete amigo del juez, no le des de que quejarse, que siempre es bueno tener, palenque de ande rascarse.
Juez que dudando condena, merece pena.
La absolución de culpable es la condena de juez.
La conciencia es el mejor juez que tiene un hombre de bien.
La conciencia es, a la vez, testigo, fiscal y juez.
La solemne niebla, significativa y movediza. El tonto con los jueces, entre los tontos un juez.
Menos mal hacen los delincuentes que un mal juez.
Nadie se cree culpado si es él su mismo juez.
No hagas juez de la vida a la opinión popular, sino a tu sola conciencia.