A los líderes no se les da un jefe; a los líderes se les maneja como lideres.
Cuando el jefe manda bien, huelgan las preguntas.
El ego no es jefe en su propio hogar.
El mando de muchos no es bueno; basta un solo jefe.
Es más fácil apoderarse del comandante en jefe de un ejército que despojar a un miserable de su libertad.
La inteligencia consiste en detectar una inconsistencia en el razonamiento del jefe. La sabiduría, en no mencionarlo.
Lo maravilloso de la guerra es que cada jefe de asesinos hace bendecir sus banderas e invocar solemnemente a Dios antes de lanzarse a exterminar a su prójimo.
Nuestra adhesión a un jefe natural no es una pérdida de libertad, es el reconocimiento de que nuestras ideas tiene un ejecutor y un intérprete.
Sólo se puede gobernar un pueblo ofreciéndole un porvenir. Un jefe es un vendedor de esperanzas.
Trabajando fielmente ocho horas por día, puedes conseguir ser un jefe y trabajar doce horas por día.