Casi se me acaba la fe, casi se me escapa el amor, casi se me quiebra la inocencia, se me agota toda la fuerza para luchar un día mas, casi me rendí... hasta que pensé en ti.
El hombre noble conserva durante toda su vida la ingenuidad e inocencia propias de la infancia.
El té carece de la arrogancia del vino, del individualismo consciente del café y de la inocencia sonriente del cacao.
Las víctimas sugieren inocencia. Y la inocencia, por la lógica inexorable que gobierna todos los términos emparentados, sugiere culpabilidad.