De todas las reacciones posibles ante una injuria, la más hábil y económica es el silencio.
El mayor castigo de la injuria es haberla hecho.
El que desea hacer una injuria, ya la hizo.
La ira, si no es refrenada, es frecuentemente más dañina para nosotros que la injuria que la provoca.
Más vale apagar una injuria que apagar un incendio.
No puede herirnos la injuria sino cuando la recordamos; por ello la mayor venganza es el olvido.
Si otro te injuria, puedes olvidarlo; si injurias tú nunca olvidarás.
Un alma grande está por encima de la injuria, de la injusticia y del dolor.