Creer en la fidelidad es pecar de ingenuidad.
El hombre noble conserva durante toda su vida la ingenuidad e inocencia propias de la infancia.
Los hombres viven, en general, el presente con una cierta ingenuidad; esto es, sin poder llegar a valorar exactamente sus contenidos.
Nada se parece tanto a la ingenuidad como el atrevimiento.
Un poco de ingenuidad nunca se aparta de mí. Y es ella la que me protege.