La infancia es a veces un paraíso perdido. Pero otras veces es un infierno de mierda.
La vida es muy rápida; hace que la gente pase del cielo al infierno en cuestión de segundos.
Si es que hay un infierno en la tierra, debe estar en el corazón del hombre melancólico.
Si no se tomara la vida como una misión, dejaría de ser vida para convertirse en infierno.
Un hombre que no ha pasado a través del infierno de sus pasiones, no las ha superado nunca.
¡Quiero escapar indemne del infierno que arde en la trama de tus besos sabios!.