Amo a mi patria casi infinitamente, como se podria amar a un hijo imbecil o malvado.
El primero que comparó a la mujer con una flor, fue un poeta; el segundo, un imbécil.
El que no sabe es un imbécil. El que sabe y calla es un criminal.
El que revela el secreto de otros pasa por traidor; el que revela el propio secreto pasa por imbécil.
Propio es de todo hombre imbécil hacerse el astuto.