Así como el ignorante está muerto antes de morir, el hombre de talento vive aun después de muerto.
Cuando yo tenía catorce años, mi padre era tan ignorante que no podía soportarle. Pero cuando cumplí los veintiuno, me parecía increíble lo mucho que mi padre había aprendido en siete años.
El ignorante afirma, el sabio duda y reflexiona.
El ignorante al ciego es semejante.
El ignorante es poco tolerante.
El ignorante tiene valor; el sabio miedo.
El ignorante, si calla, será tenido por erudito, y pasará por sabio si no abre los labios.
El miedo es el más ignorante, el más injurioso y el más cruel de los consejeros.
El sabio siempre quiere aprender; el ignorante siempre quiere enseñar.
Hay la misma diferencia entre un sabio y un ignorante que entre un hombre vivo y un cadáver.
Ignorante y burro todo es uno.
La burla hacia el ignorante refleja ignorancia.
La enfermedad del ignorante es ingorar su propia ignorancia.
La esclavitud es hija de tinieblas, un pueblo ignorante es instrumento ciego de su propia destrucción.
La infancia es ignorante; la mocedad, ligera de cascos; la juventud, temeraria, y la vejez, malhumorada.
La oscuridad nos envuelve a todos, pero mientras el sabio tropieza en alguna pared, el ignorante permanece tranquilo en el centro de la estancia.
La verdadera ciencia enseña, por encima de todo, a dudar y a ser ignorante.
No importa que tu interlocutor sea un ignorante. Trata de ver dónde llenar de luz su mente, y a su corazón llevar un consuela y un vislumbre de esperanza. Y no olvides que el ignorante es tu hermano menor.
Nunca he encontrado una persona tan ignorante de la que no pueda aprender algo.
Si te vieres rodeado de mucha gente ignorante, no te envanezcas por lo que sabes, más bien mira a los que te superan en conocimientos y verás que aún no eres lo que te imaginas ser; y estas por debajo de muchos.
Un día del hombre erudito es más largo que un siglo del ignorante.
Un tonto sabio es más tonto que un tonto ignorante.