La gente no tiene idea de hasta qué punto es arrastrada por el miedo. Este miedo no es fácilmente definible. Hay momentos en que este miedo se vuelve casi una obsesión.
La idea básica que atraviesa la historia moderna y el liberalismo moderno es que el público debe ser marginado. El público en general es visto no más que como excluidos ignorantes que interfieren, como ganado desorientado.
La idea de dios implica la abdicación de la razón humana y de la justicia humana; es la negación mas decisiva de la libertad humana y lleva necesariamente a la esclavitud de los hombres, tanto en la teoría como en la práctica.
La idea de que en el cielo hay una mayor igualdad de clases es lo que, en el fondo, l0 hace tan agradable a los ojos de los pobres.
La idea de ser presidente me da miedo, y no pienso que quiera el trabajo.
La idea es algo tan divino, que tiene derecho a recibir, incluso a exigir sacrificios voluntarios. Pero cuántas veces en el curso de la historia ha sido rebajada a la categoría de ídolo ante cuyo altar se sacrificaban niños inocentes.
La idea que no trata de convertirse en palabra es una mala idea, y la palabra que no trata de convertirse en acción es una mala palabra.
La mejor forma de tener una buena idea es... tener un montón de ideas.
La mera idea de que sucedan (los milagros), persiste en la cabeza de mucha gente. Cuando eso muere hace que la gente sea más desgraciada.
La naturaleza misma ha impreso en la mente de todos la idea de un Dios.
La realización conlleva la idea de que lo que sé es definitivo.
La simpatía es muy frecuentemente un prejuicio sentimental basado en la idea de que la cara es el espejo del alma. Por desgracia, la cara es casi siempre una careta.
La sola idea de que una cosa cruel pueda ser útil es ya de por sí inmoral.
Las ideas no son unas pinturas mudas sobre una pizarra; una idea, en tanto que es idea, incluye una afirmación o una negación.
Lo importante no es tener muchas ideas, sino la idea oportuna en cada caso.
Los amores son como los imperios: cuando desaparece la idea sobre la cual han sido construidos, perecen ellos también
Nada tan peligroso como una idea amplia en cerebros estrechos.
Ningún ejército puede detener la fuerza de una idea cuando llega a tiempo.
No es con una idea como se levanta a un hombre, sino con un sentimiento.
Nos hemos de liberar de la falsa idea de que la fe ya no tiene nada que decir a los hombres de hoy.
Nunca amamos a nadie: amamos, sólo, la idea que tenemos de alguien. Lo que amamos es un concepto nuestro, es decir, a nosotros mismos.
Nunca debemos de obsesionarnos excesivamente con la idea que perseguimos.
Nunca llegamos a hacernos a la idea de que contamos menos para los demás de lo que ellos cuentan para nosotros.
Nunca perdáis contacto con el suelo; porque sólo así tendréis una idea aproximada de vuestra estatura.
Para una idea es de muy mal agüero estar de moda, pues esto implica que más adelante estará anticuada para siempre.