El gran clásico es un hombre del que se puede hacer el elogio sin haberlo leído.
El hombre bajo todo gobierno sera el mismo, con las mismas pasiones y debilidades.
El hombre corriente, cuando emprende una cosa, la echa a perder por tener prisa en terminarla.
El hombre debería decir siempre mucho más de lo que pretende y pretender mucho más de lo que dice.