Ninguno nace libre de vicios; y el hombre más perfecto es aquel que sólo tiene los pequeños.
No es ningún arte ser un hombre sincero, cuando se tiene diariamente sopa que tomar a cucharadas.
No es suficiente que un hombre tenga el deseo de matar para que la muerte se transforme en un valor.
No es verdaderamente valiente aquel hombre que teme ya parecer, ya ser, cuando le cuadra, cobarde.