Una casa sin hijos es una colmena sin abejas.
Vale más tener doce hijos que doce millones. El que tiene doce millones siempre quiere tener algo más. El que tiene doce hijos siempre tiene de sobra.
Vive de tal manera que, cuando tus hijos piensen en justicia, cariño e integridad, piensen en ti.
Vuestros hijos no son vuestros hijos: son los hijos y las hijas de las ansias de vida que siente la misma vida.
¡Canta el hototogisu que no tiene padres ni hijos!.
¡Cuidado! Nuestros hijos nos miran.
¿De quién es pues, hijos míos, esta roja, roja luna?.