Hay un cierto egoísmo en lo que escribo, siempre quejándome del calor, el hambre o el dolor que siento, pero es terriblemente importante tener autentificado lo que escribo porque ha sido vivido.
Hay un hambre que es tan grande como la del pan y es la de la injusticia, la de la incomprensión.
La enfermedad hace agradable la salud; el hambre la saciedad; la fatiga el reposo.
La envidia es mil veces más terrible que el hambre, porque es hambre espiritual.
La mejor salsa es el hambre.
La unión en el rebaño obliga al león a acostarse con hambre.
Las pasiones son al gusto lo que el hambre canina al apetito.
Los tambores de guerra son tambores de hambre.
Mamá astronomía de seguro pasaría hambre, si no ganase el pan su La hija astrología.
Quien hace un paraíso de su pan, de su hambre hace un infierno.
Quien muere de hambre, muere asesinado.
Recogéis a un perro que anda muerto de hambre, lo engordáis y no os morderá. Esa es la diferencia más notable que hay entre un perro y un hombre.
Si el escritor no se siente capaz de dejarse morir de hambre, debe cambiar de oficio. La verdad del escritor no coincide con la verdad de quienes reparten el oro.
Si he sufrido la sed, el hambre, todo lo que era mío y resultó ser nada, si he segado las sombras en silencio, me queda la palabra.
Todo lo vence el hombre, menos el hambre.
Un perro no entra en una casa donde hay hambre.