Mariposa: qué triste me quedo sin tu luz que mi amor ilumina, te me vas...te me vas... y no puedo retener tu silueta divína.
Más fácil es encontrar un amor apasionado que una amistad perfecta.
Más grande que el amor a la libertad es el odio a quien te la quita.
Más risas, menos preocupación. Más compasión, menor juzgar. Más bediciones, menos estrés. Más amor, menos odio.
Más se unen los hombres para compartir un mismo odio que un mismo amor.
Más traiciones se cometen por debilidad que por un propósito firme de hacer traición.
Me atreveré a todo lo que pueda hacer un hombre. Quien se atreva a más es insensato.
Me preparo bien. Sé lo que puedo hacer antes de jugar. Estoy siempre seguro.
Mejor es hacer a otros herederos, que buscar a quien heredar.
Mejor no hacer nada que hacer cualquier cosa.
Merece salir engañado el que, al hacer un beneficio, tenía cuenta con la recompensa.
Mezcla el ocio con el negocio sin hacer el necio.
Mi amor por ti es mucho más que amor, es algo que se amasa día a día, es proyectar tu sombra junto a mí, hacer con ellas una sola vida.
Mi amor sabe aguardar. No es impaciente: su deseo es arroyo, y no torrente que hacia ti, con certeza, sigue andando.
Mi amor, dices que no hay amor a menos que dure para siempre. Tonterías, hay episodios mucho mejores que la obra entera.
Mi amor, mi amor... en la palma de mi mano agraces bayas.
Mi amor... mi fe... instilarán en tu pecho una calma preternatural. Descansarás por el cuidado... te pondrás mejor... y si no, Helen, si murieras.... entonces al menos aferraría yo tu mano querida en la muerte, y gustosamente... oh, alegremente, descendería contigo a la noche de la tumba.
Mi corazón único y noble tiene sus testigos en todos los países del amor que a tientas despertarán; y cuando el sueño ciego caiga sobre los sentidos en acecho será sensual el corazón aunque haya cinco ojos que se quiebren.
Mi trabajo es cantar todo lo bello, encender el entusiasmo por todo lo noble, admirar y hacer admirar todo lo grande.
Mientras me quede algo por hacer, no habré hecho nada.
Miradas todas del amor, instantes divinos, moristeis prematuramente.
Mis antecesores, en seis años, no nombraron nunca a un obrero en nada, y ahora quieren hacer creer a los trabajadores que las empresas deben ser de su propiedad. Les dicen que ellos deben ser dueños del cobre, del carbón, del salitre. ¡cómo andaría el país!.
Mis venas no terminan en mí, sino en la sangre unánime de los que luchan por la vida, el amor, las cosas, el paisaje y el pan, la poesía de todos.
Morir es fácil, no tienes que hacer nada. Vivir es lo difícil.
Morir por las creencias teológicas es el peor uso que un hombre puede hacer de su vida.