Los celos no son corrientemente más que una inquieta tiranía aplicada a los asuntos del amor.
Los niños son como Dios, llenos de ternura, paz y con el lenguaje universal del Amor.
Los platónicos olvidan excesivamente que el amor es una física antes de ser un ensueño.
Madre, te bendigo porque supiste hacer de tu hijo un hombre real y enteramente humano.