Cuando muerto esté en la tumba toca en ella la guitarra, y verás a mi esqueleto alzarse para escucharla.
Guitarra, guitarra mía, por los caminos del viento vuelan en tus armonías coraje, amor y lamento.
La guitarra con toda su luz, con todas las penas y los caminos, y las dudas. ¡La guitarra con su llanto y su aurora, hermana de mi sangre y mi desvelo, para siempre!.
La guitarra es un pozo con viento en vez de agua.
Mi mano en el diapasón se afirma como una zarpa. Es que voy gritando cosas que me dicta la guitarra.
Tener una guitarra con cuerdas de latidos, entregados.