Huye de los preceptos de los especuladores cuyas razones no están confirmadas por la experiencia.
La experiencia no consiste en lo que se ha vivido, sino en lo que se ha reflexionado.
La experiencia no tiene valor ético alguno, es simplemente el nombre que damos a nuestros errores.
La experiencia tiene la misma utilidad que un billete de lotería después del sorteo.