Cambiar de idioma, para un escritor, es como escribir una carta de amor con un diccionario.
El escritor es un hombre sorprendido. El amor es motivo de sorpresa y el humor, un pararrayos vital.
El escritor escribe su libro para explicarse a sí mismo lo que no se puede explicar.
El escritor original no es aquel que no imita a nadie, sino aquel a quien nadie puede imitar.
El escritor sólo puede interesar a la humanidad cuando en sus obras se interesa por la humanidad.
Era un escritor con una gran imaginación: Imaginaba que todos sus libros se venderían.
La tarea del escritor consiste en mostrar como el contexto social influye en la psicología personal.
Lo que el escritor pide al lector no es tanto su beneplácito como su atencion.
No se es escritor por haber elegido decir ciertas cosas, sino por la forma en que se digan.