La envidia va tan flaca y amarilla porque muerde y no come.
La envidia y el odio van siempre unidos, se fortalecen recíprocamente por el hecho de perseguir el mismo objeto.
La envidia y los celos no son vicios ni virtudes, sino penas.
La envidia, el más mezquino de los vicios, se arrastra por el suelo como una serpiente.
La envidia, los celos, la ambición, todo tipo de avidez, son pasiones: el amor es una acción, la práctica de un poder humano, que sólo puede realizarse en la libertad y jamás como resultado de una compulsión.
La grandeza inspira envidia. La envidia engendra rencor. Y el rencor genera mentiras.
La indignación moral no es más que envidia con aureola.
La injusticia no tiene ninguna razón de existir en el Universo, y su nacimiento fue de la envidia y antagonismo de los hombres, antes de haber comprendido su espíritu.
La muerte abre la puerta de la fama y cierra tras de sí la de la envidia.
La vanidad puede estar unida con un bien natural, pero la envidia supone siempre perversidad en el corazón.
La virtud del virtuoso, la envidia el oso.
Los animales desconocen la envidia, los hombres la sinceridad.
Nadie es realmente digno de envidia.
Nadie que confía en sí, envidia la virtud del otro.
Nuestra envidia dura siempre más que la dicha de aquellos que envidiamos.
Pájaro preso, en tus ojos la envidia de los insectos.
Tengo tres perros peligrosos: la ingratitud, la soberbia y la envidia. Cuando muerden dejan una herida profunda.
Una demostración de envidia es un insulto a uno mismo.
Y muchas veces uno sólo quiere saltar mediante el amor por encima de la envidia. Y muchas veces uno ataca, haciéndose un enemigo, para disimular que es atacable.
¡Oh envidia, raíz de infinitos males y carcoma de las virtudes!.
¿La envidia, el odio, la lujuria…, todas esas pasiones han sido arrojadas del alma para que ésta no sea sino una pieza de hielo?