Quien no ha probado lo amargo no sabe lo que es dulce.
Siempre eres nueva. El último de tus besos siempre fue el más dulce, la última sonrisa, la más brillante, el último gesto, el más grácil.
Todo les sale bien a las personas de cáracter dulce y alegre.
Tu piel dulce y salobre que respiro y que sorbo pasa a ser mi universo, el credo que se nutre; la aromática lámpara que alzo estando ciego cuando junto a la sombras los deseos me ladran.
Una dulce y triunfante libertad se apodera de aquellos que saben que van a morir pronto.
¡Oh, dulce nombre de la libertad!
¡Quién pudiera ser tu novio en un sueño eterno y dulce, blanco como las estrellas!...
¿Acaso porque el ave del placer silbe luego de las púas candentes en los ojos, será más dulce el canto del caballo ciego?.
¿Quieres que conservemos una dulce memoria de este amor?, pues amémonos hoy mucho y mañana ¡digámonos, adiós!.