Más puede dios que el diablo.
Matadlos a todos y Dios juzgará quien se tiene que salvar.
Me atrevo a cambiar la frase de voltaire para decir que, preferiblemente, si dios realmente existiera, sería necesario abolirlo.
Me desconcierta tanto pensar que Dios existe, como que no existe.
Me han acusado de defensor del Alma. No fui yo sino Dios mismo quien la defendió.
Me parecería una auténtica falta de cortesía que dios no existiera.
Me pregunta usted: "Exactamente, ¿por qué no cree usted en Dios?". Porque no he encontrado argumento racional que apoye dicha creencia.
Mi alma a dios, mi vida al rey, mi corazón a la dama.
Música, solo música, callada música. Siempre música, esto es Dios.
Nada más evidente que el hecho de que cada nación da a su dios las características propias, y que cada individuo da a su dios sus peculiaridades personales.
Nadie fue ayer ni va hoy, ni irá mañana hacia Dios por este mismo camino que yo voy.
Nadie niega a Dios, sino aquel a quien le conviene que Dios no exista.
Nadie puede llegar a la cima armado sólo de talento. Dios da el talento; el trabajo transforma el talento en genio.
Negar a Dios será la única forma de salvar el mundo.
Ni siquiera Dios puede cambiar el pasado.
Ni siquiera un dios puede cambiar en derrota la victoria de quien se ha vencido a sí mismo.
Nietzsche dice que nosotros viviremos la misma vida nuevamente. ¡dios!, yo tendré que ver de nuevo a mi agente de seguros.
Ningún dios ha sido más adelantado que la época que lo creó.
No creo que exista noción de Dios, no creo que exista nada sobrenatural. Decir que alguien es ateo es de por sí religioso, y yo no creo que nadie sepa a qué se lo está contraponiendo. No es que yo no crea en Dios, es que no sé qué es Dios, y el que cree tampoco lo sabe.
No eres más porque te alaben, ni menos porque te critiquen; lo que eres delante de Dios, eso eres y nada más.
No estoy del lado del hombre negro. No estoy del lado del hombre blanco. Estoy del lado de Dios.
No hemos perdido la fe pero la hemos transferido de dios a la profesión médica.
No ofrezcas a dios sólo el dolor de tus penitencias, ofrécele también tus alegrías.
No pidáis a Dios que os de una carga apta para vuestros hombros; pedidle unos hombros aptos para soportar vuestras cargas.
No podría creer en un Dios que comprendiera.