Veremos claramente un día que el triunfo es la derrota.
Y el pensamiento es necesario ejercitarlo, se debe cada día y de nuevo y de nuevo pensar, para conservar la vida del pensamiento.
Y qué bueno hubiera sido encontrarnos algún día para entregarnos cuentas de lo andado, para mirarnos a los ojos por o menos una vez más en la vida, y arrancarnos (¿quién sabe?) los flores que entretanto nos hubieran crecido para el otro en el propio corazón.
Yo nací un día que Dios estuvo enfermo.
Yo por amor doy mi vida porque un día de amor mi vida nació.
Yo soy cada día más partidario de las mujeres.
¡Ah!, ¡ser como un niño el día de Año Nuevo.
¡Qué hermoso es ver el día coronado de fuego levantarse, y a su beso de lumbre brillar las olas y encenderse el aire!.
¡y si algún día se llegara a comprobar que nosotros —los eternos penitentes del futuro— hemos vivido en el mejor de los tiempos posibles!.
¿A un día de verano compararte? Más hermosura y suavidad posees.
¿Tengo yo la culpa de no poder soportar ahora un día de duda?.