El requisito del éxito es la prontitud en las decisiones.
En mi casa mando yo, pero mi mujer toma las decisiones.
Evitad las decisiones desesperadas; pasará el día más tenebroso si tenéis valor para vivir hasta el día siguiente.
Jamás dejes que las dudas paralicen tus acciones. Toma siempre todas las decisiones que necesites tomar, incluso sin tener la seguridad o certeza de que estás decidiendo correctamente.
La meditación persistente sugiere siempre argumentos contra las decisiones; la profunda reflexión acaba a menudo en inercia.
Las decisiones de dios son misteriosas, pero siempre a nuestro favor.
Las decisiones rápidas son decisiones inseguras.
Las decisiones, en particular las importantes, siempre me han dado sueño, tal vez porque sé que tendré que tomarlas por instinto, cuando lo que otras personas me dicen que debo hacer es resolverlas pensando.
Las grandes decisiones de la vida humana tienen como regla general mucho más que ver con los instintos y otros misteriosos factores inconscientes que con la voluntad consciente y bien el sentido de razonabilidad.
No puedes tomar decisiones positivas para el resto de tu vida sin un ambiente que haga de esas decisiones algo natural, fácil y disfrutable.
Son nuestras decisiones las que muestran lo que podemos llegar a ser. Mucho más que nuestras propias habilidades.
Un hombre tiene que escoger. En esto reside su fuerza: en el poder de sus decisiones.