El corazón humano es un instrumento de muchas cuerdas; el perfecto conocedor de los hombres las sabe hacer vibrar todas, como un buen músico.
El día que me quieras endulzará sus cuerdas el pájaro cantor, florecerá la vida, no existirá el dolor.
El que sabe atar no usa cuerdas ni nudos, y, sin embargo, nadie puede desatar lo que él ha unido.
Hay cuerdas en el corazón humano que sería mejor no hacerlas vibrar.
La amistad es como la música; dos cuerdas del mismo tono vibrarán ambas, aunque sólo se toque una.
Las cuerdas que están siempre tensas terminan desafinando.
Las únicas cuerdas que producen libertad son aquellas de las que surge música.
Pasó la guerra, y en las cuerdas de mi koto tan sólo el viento.
Quiero ser las dos niñas de tus ojos, las metálicas cuerdas de tu voz, el rubor de tu sien cuando meditas y el origen tenaz de tu rubor.
Tener una guitarra con cuerdas de latidos, entregados.