A veces hay que estropear un poquito el cuadro para poder terminarlo.
Después de ver el cuadro la luna es más precisa y la vida más bella.
El fotógrafo debe ser una parte del cuadro.
El primer mérito de un cuadro es ser una fiesta para la vista.
Hacer la revolución no es ofrecer un banquete, ni pintar un cuadro; no puede ser tan elegante, tan pausada y fina. Una revolución es una insurrección, un acto de violencia mediante el cual una clase derroca a otra.
Hay siempre dos personas en cada cuadro: el fotógrafo y el espectador.
Un cuadro debe ser pintado con el mismo sentimiento con que un criminal comete un crimen.
Un cuadro no se acaba nunca, tampoco se empieza nunca, un cuadro es como el viento: algo que camina siempre, sin descanso.
Una fotografía no es una pintura, un poema, una sinfonía, una danza. No es justa un cuadro bonito. Es o debe ser un documento significativo, una declaración penetrante.