Una corona de laurel es una corona de espinas revestida de hojas.
A laurel ni a renombre aspiraremos, recompensa sin precio ni mudanza serán para nosotros ignorar el temor, deparar al hombre, y a nuestro corazón, la libertad.
La corona real no quita el dolor de cabeza.
Las coronas de laurel son arrebatadas por un soplo de brisa; contra las coronas de espinas, nada puede la tempestad.
Mi corona está en el corazón, no en mi cabeza.
Nada sienta tan bien el la frente del vencedor como una corona de modestia.
Por la Cruz, por la Patria y su gloria denodados al campo marchemos: si nos niega el laurel la victoria, del martirio la palma alcancemos.
¡Qué bella flor el laurel rosa! y ¡qué amargo es el laurel rosa!.